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Predicación- Lo que tengo te doy

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Predicación- Lo que tengo te doy

Mensaje por Galilea el Vie 22 Mar 2013, 00:33



Predicación- Lo que tengo te doy
************************************

Spoiler:
Escrito por Jose R. Hernandez

Yo no sé si a todos aquí les pasa lo mismo que a mí, pero en ocasiones yo he llegado a sentirme impotente ante las situaciones que se presentan en la vida de aquellos que me rodean.

Digo esto porque la gran realidad de todo es que todos nosotros aquí conocemos de personas que están atravesando, o que están a punto de atravesar por momentos dolorosos, o por situaciones que los ha dejado o está a punto de dejarles deshabilitados emocionalmente.

Estamos hablando de esos momentos o situaciones que matan el espíritu de las personas, o que les conduce a pensar que no existe nada que les pueda ofrecer el refugio que tanto anhelan o necesitan.

En otras palabras, situaciones y circunstancias que conducen a las personas a vivir a la merced del mundo.

Y la razón por la que en ocasiones nos sentimos impotentes es porque pensamos, o se nos ha convencido (por el enemigo), que nosotros no tenemos nada que ofrecer que pueda aliviar o calmar la pena o el sufrimiento de aquellos que nos rodean.

Pero, ¿puede ser esto verdad? ¿Tenemos nosotros algo que ofrecerle a todos aquellos que viven a la merced del mundo? Para contestar esta pregunta, pasemos ahora a la Palabra de Dios, y descubramos lo mucho que nosotros tenemos que ofrecer.

Hechos 3:1-8 -

Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. 2Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 3Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. 5Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. 6Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de la costumbre del pueblo en ese entonces.

Lo primero que vemos aquí es que se nos dice:

“…Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración…"

¿Por qué es necesario que notemos este tan breve detalle?

La razón principal por la que debemos notar este detalle es porque la costumbre del pueblo de Dios de ese entonces era de reunirse, y orar tres veces al día.

No importaba cuán grande fueran las cosas o lo muy ocupados que pudiesen estar, siempre había tiempo para orar y alabar a Dios.

Así que ellos iban al templo tres veces al día, en la mañana, en la tarde, y al esconderse el sol.

Esto por supuesto es algo que se ha hecho imposible en nuestra sociedad moderna, ya que el paso apresurado que nuestra sociedad exige, no permite que las personas puedan reunirse de esta forma.

Pero porque nuestra sociedad moderna demanda tanto de nosotros, ¿quiere esto decir que no tenemos tiempo de orar varias veces al día? Una pregunta para reflexionar, y después regresaremos a ese tema.

Así que manteniendo este breve detalle en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Así que aquí tenemos a Pedro y Juan que fueron al templo como de costumbre.

Y como podemos apreciar, aquí vemos que ellos estaban entrando al templo a través de la puerta que se llamaba la "Hermosa."

La razón por la que esta entrada se llamaba la “hermosa” es porque seguramente era la más decorada, o más hermosa que las demás; esto significa que seguramente era la entrada más usada por el pueblo.

¿Cómo puedo estar seguro que era la más usada?

Podemos deducir que esta era la entrada más utilizada por el pueblo cuando prestamos atención aquí cuando leemos:

“…Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo."

¿Por qué digo que con este detalle podemos deducir que era la entrada más usada por el pueblo?

Para contestar esta pregunta hagámonos otra;

¿si alguno de nosotros nos viésemos obligados a pedir limosnas, donde lo haríamos?

¿Lo haríamos en un lugar remoto, o en un lugar escasamente visitado?

Claro que no; si nos viésemos obligados a pedir limosnas lo haríamos en un lugar popular, en otras palabras en un lugar que sea bien transitado.


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Re: Predicación- Lo que tengo te doy

Mensaje por Galilea el Vie 22 Mar 2013, 00:43



Predicación- Lo que tengo te doy
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Spoiler:
Escrito por Jose R. Hernandez


Y en estos versículos podemos ver claramente que este hombre era traído diariamente a esta entrada.

Así que esto nos indica que no solamente era la puerta más transitada, sino que también era un sitio lucrativo.

Bueno, aquí es donde se comienza a poner buena la cosa.

Cuando este hombre vio a Pedro y a Juan, él inmediatamente les pidió limosna; en otras palabras una ayuda inmediata.

Lo que sucedió en este instante es que ellos no tenían dinero para darle.

Para estos dos hombres de Dios, al igual que para todos nosotros aquí, se le hubiese hecho muy fácil continuar su camino e ignorar a este hombre lisiado, que vivía a la merced del mundo, pero este no fue el caso.

No fue el caso porque ellos sabían que tenían algo mucho más que ofrecerle que cualquier cifra de dinero, ellos tenían a Cristo en su corazón.

Pongamos todo esto en perspectiva.

Detengámonos aquí por un breve momento y analicemos la palabra "cojo."

¿Cuál es el significado de esta palabra?

En este caso significa una enfermedad del cuerpo, este hombre estaba lisiado; pero aunque esta palabra describía la condición física de este hombre, esta palabra también puede ser usada para describir la condición espiritual o ánimo de una persona.

La realidad es que cuando tomamos el tiempo de mirar a nuestro alrededor, no nos será difícil encontrar que existen numerosos cojos pidiendo limosnas en nuestra puerta.

No nos será difícil encontrar a todas esas personas que desesperadamente piden atención; personas que se encuentran atravesando por situaciones o circunstancias que les debilita, y en ocasiones los incapacita, pero el problema es que no saben cómo salir de ellas.

¿Y qué hacemos la mayoría de las veces al encontrarnos con estas personas?

Lo que hacemos es que permitimos que nuestro enemigo nos detenga con pensamientos como:

tú no tienes nada que ofrecerle;

tú no puedes solucionar su problema;

tú no puedes consolar ese dolor;

tú no puedes apacentar ese sufrimiento.


¿Y saben qué?

Ni tú, ni yo, podemos hacer estas cosas, pero tú y yo, si conocemos y sabemos quién lo puede todo.

¡Y Su nombre es Jesús!

Lo que sucede es que en ocasiones nosotros usamos excusas cuando se refiere a hablarles a las personas de Dios.

En otras palabras usamos excusas cuando vemos a los cojos y a los que piden limosnas, y les ignoramos y le pasamos de lado.

Esto sucede porque NO nos damos cuenta que estas excusas son mentiras de Satanás.

Digo esto porque para hablarle a alguien de Dios, no tenemos que ser expertos en la Biblia o grandes teólogos.

Todo lo que necesitamos es un corazón puro y dispuesto.

¿Qué podemos ofrecerle nosotros a aquellos que nos rodean que se encuentra adolorido y sufriendo?

Lo que nosotros tenemos que ofrecer es mucho más valioso que todo el oro y la plata en el universo.

Lo que nosotros tenemos que ofrecer es la paz, el consuelo, el amor, y el alivio que solo Dios puede proveer.

Pero ahora preguntémonos:

¿qué nos puede hacer cojos y/o incapacitado?

La realidad es que existen numerosas cosas que pueden tratar de hacernos cojear o incapacitar.

Por ejemplo:

pueden ser problemas financieros; pueden ser problemas en el hogar; pueden ser problemas en nuestro sitio de empleo; pueden ser conflictos con nuestra familia; la realidad es que existe un gran número de situaciones o circunstancias que pueden tratar de incapacitarnos, y sería imposible hacer una lista de todas ellas.

Pero como les dije, todo lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor, y pronto encontraremos a muchas personas que nos rodean que en este mismo instante, se encuentran incapacitados sin esperanza alguna de poder superar sus situaciones.

En el caso de este hombre vemos que él estaba pidiendo limosnas; en otras palabras, él estaba pidiendo oro y plata cual era el sistema monetario en ese entonces.

Pero: ¿cómo se aplica esto a nuestra vida hoy en día?

cuando meditamos en el significado del oro y la plata, no es difícil discernir que significan una solución inmediata a un problema.

Después de todo, este hombre estaba incapacitado y no podía ganarse la vida trabajando.

Este hombre, al igual que todos nosotros, necesitaba dinero para comer, vestir, calzar, y tener un lugar donde habitar.

Así que él estaba sentado a la puerta del templo, no esperando que Dios le sanara, sino buscando una solución inmediata a su situación.

La realidad es que a diario, nosotros vemos a personas en el mundo en busca del oro y plata; vemos a personas que están buscando una solución inmediata a sus situaciones.


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Re: Predicación- Lo que tengo te doy

Mensaje por Galilea el Vie 22 Mar 2013, 00:56



Predicación- Lo que tengo te doy
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Spoiler:
Escrito por Jose R. Hernandez


Pero la realidad es que buscar las soluciones inmediatas a nuestras necesidades físicas, y abandonar nuestra necesidad espiritual solo nos conducirá a mayor dolor y sufrimiento.

Y es por eso que en Mateo 6:33 el Señor nos dice:

“…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas…”

¿Cómo podemos nosotros primeramente buscar el reino de Dios y su justicia?

Regresemos ahora al tema de la oración.

El pueblo de ese entonces tenia de costumbre reunirse y orar tres veces al día.

¿Por qué hacían ellos esto?

Ellos lo hacían porque buscaban la voluntad de Dios;

ellos lo hacían para alabar al Todopoderoso y darle gracias por Su presencia.

En Levíticos 26:11-12 encontramos que Dios le dijo a Su pueblo:

[/b]“…Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; 12y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. …” [/b]

Aquí esta la razón principal por la que ellos se reunían tres veces al día para orar; se reunían para agradecerle a Dios su presencia, y para alabar Su nombre.

Igualmente en Mateo 28:19-20el Señor nos dice:

“…Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén…”

Dile a la persona que tienes a tu lado: Jesús esta a tu lado.

Pero ahora pregunto:

¿cuántas veces al día tomas tu el tiempo de orar para darle gracias a Dios por Su presencia, y alabar Su nombre?

No es necesario reunirnos en un lugar en particular para orar, pero ¡si es necesario orar!

Dile a la persona que tienes a tu lado: toma el tiempo de orar.

La realidad es que estamos rodeados de personas incapacitadas que están viviendo a la merced del mundo, y es muy fácil ignorarles.

Es muy fácil permanecer callado, y a nadie le importara si lo haces.

Nadie pensara que estas metiéndote en asuntos que no te pertenecen, o pensaran que eres un fanático religioso si permaneces callado.

Pero la realidad es que ese no es nuestro llamado.

Nuestro llamado es hablarles y presentarle al Dios todopoderoso; presentarles al único que si tiene la respuesta a esa situación, y que puede calmar toda dolencia.

En los versículos que estamos estudiando hoy vemos que Dios hizo un milagro a través de Pedro y Juan, y Él puede hacer un milagro igual usándote a ti.

Dile a la persona que tienes a tu lado: permite que Dios te use.

Continuando con nuestro estudio leemos:

“…Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios…"

Yo solo puedo imaginarme el gozo que este hombre sintió.

Es más, yo estoy seguro que si nosotros estuviésemos en la misma situación de este hombre, nosotros reaccionaríamos de la misma manera.

Todos saltaríamos, danzaríamos, y alabaríamos a Dios con toda nuestra fuerza, y a toda voz.

Y yo estoy aquí en el día de hoy para decirles, que Dios ha hecho lo mismo con cada uno de nosotros.

Nosotros fuimos sanados al igual que ese hombre.

Nosotros sufríamos de una incapacidad peor que la que sufría este hombre; nosotros sufríamos de la incapacidad que nos separaba totalmente de la presencia de Dios.

Es como nos dice la Palabra en Isaías 59:2 cuando leemos:

“…pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír…”

Y en Romanos 3:23 cuando leemos:

“…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios...”

Así que sufríamos de una aflicción peor que la de este hombre, ya que estábamos muertos en el pecado, sin esperanza alguna de alcanzar la presencia de Dios.

Pero: “…de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…” (Juan 3:16).

Yo no sé ustedes, pero yo estoy más que agradecido, y no tengo palabras como expresar el gozo, la paz, y el consuelo que esta promesa trae a mi vida.

Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡alaba a Dios!


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Re: Predicación- Lo que tengo te doy

Mensaje por Galilea el Vie 22 Mar 2013, 01:02



Predicación- Lo que tengo te doy
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Spoiler:
Escrito por Jose R. Hernandez


Para concluir.

Como les dije al inicio, en ocasiones nosotros nos podemos sentir impotentes ante las situaciones y/o dificultades por la que aquellos que nos rodean pueden estar atravesando.

Y la razón por la que en ocasiones nos sentimos impotentes es porque pensamos, que no tenemos nada que ofrecer, que pueda aliviar o calmar la pena, o el sufrimiento de aquellos que nos rodean.

Esto es algo que nos sucede porque a todos nos gustaría poder resolver las cosas de inmediato; pero desdichadamente esto no es algo que podemos hacer en toda situación.

No siempre tendremos la solución inmediata, pero si tenemos la solución permanente.

La Palabra nos dice:

“…Mas Pedro dijo:

No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda…”


Ellos no tenían oro ni plata, en otras palabras no tenían la solución inmediata que este hombre buscaba, pero ellos, al igual que todos nosotros tenemos algo superior a todo lo material, y esto es exactamente lo que nosotros tenemos que ofrecerle al mundo.

Quizás no tengamos los recursos financieros para darle frente a una situación; quizás no tengamos la fortaleza necesaria para resolver un problema; quizás no tengamos las palabras necesarias para aliviar un dolor o sufrimiento; pero servimos al Dios todopoderoso, y no existe nada que no podamos superar en el nombre de Jesús;

si podemos decir:

“…No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda…”

Recordemos que como fieles siervos de Dios tenemos que aprender a reconocer las oportunidades que el Señor nos brinda de llevar Su Palabra.

Recordemos que como fieles siervos de Dios tenemos que buscar y ayudar a los cojos y limosneros que viven en el mundo.

Recordemos que como fieles siervos de Dios tenemos que presentarle al mundo la verdadera y única solución a los problemas.

Recordemos que como fieles siervos de Dios tenemos que orar por todas esas almas perdidas, pidiéndole a Dios que ablande esos corazones de piedra.

Recordemos que como fieles siervos de Dios tenemos que orar dándole gracias a Dios por Su presencia en nuestra vida.

Ahora los dejo con una pregunta para reflexionar:

¿por qué puerta has pasado tú y has ignorado al que sufre?



Predicación- Lo que tengo te doy
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